En el post anterior dábamos cuatro claves para hablar en público, incidiendo en la importancia de la preparación previa, de enfocar el mensaje hacia las necesidades y motivaciones del público, de captar la atención desde el primer minuto y de estructurar el discurso en un único eje principal; con este post continuamos añadiendo claves para mejorar nuestro discurso y lograr un mayor impacto en nuestro público. Si te interesa este tema, no olvides que te ofrecemos el código de descuento blog-shine, de 10 Euros, en nuestro curso Habilidades comunicativas: el arte de hablar en público que, además, está incluido en nuestro bono de 5 cursos.

 

Clave 5: Todos podemos hacer buenas presentaciones si nos preparamos para ello

A muchas personas les da auténtico pavor verse en la situación de exponer frente a un público. Es normal esta primera reacción, pero no conviene rendirnos; la progresión en nuestra carrera profesional puede depender de ello. Aprovecha las oportunidades que tienes para ir practicando esta competencia; empieza por situaciones que no te generen tanta preocupación: dar una charla en la asociación de vecinos de tu barrio, en un evento con pocos asistentes, en un contexto no profesional, etc. Valora las situaciones que más te pueden favorecer en un primer momento, y así estarás mejor preparado/a para retos de mayor calibre.

Una de las ideas que suele aparecer cuando se trata de hablar en público es yo no valgo para eso; bien, hablar en público es una competencia, no un rasgo de personalidad y, como tal, es entrenable, se puede mejorar, y cualquier persona con unas habilidades comunes puede hablar en público con algo de preparación y entrenamiento.

Por supuesto, te será más fácil hablar si eres una persona extravertida y segura de sí misma, pero también si eres una persona introvertida e insegura, hablar en público puede ser un excelente ejercicio para mejorar tu confianza y tus habilidades sociales. Tú decides si quieres aprovechar esa oportunidad.

 

Clave 6: Si la situación lo permite, muéstrate humano

Hay varias tendencias en la forma en que las personas que tienen que hablar ante un público enfocan su labor. Hay una muy habitual en ciertos contextos profesionales y académicos, que es enterrar a la audiencia en montañas de datos. Aunque en algunas ocasiones en concreto, los datos pormenorizados son deseables (por ejemplo, en la defensa de un trabajo académico), en la mayoría de las ocasiones, el público lo que busca es tu interpretación de esos datos, las repercusiones que cabe esperar, cómo esos datos afectan a su vida cotidiana o a cómo entendemos el mundo. Si quieres que la audiencia tenga todos los datos en su mano, puedes pasarles un enlace con los documentos que quieras que tengan. A veces, lo que hago es crear un código QR con un enlace a una carpeta en Google Drive o utilizar un acortador de URL, de tal forma que la persona que esté interesada tendrá más fácil el acceso a dicho material si no tengo el correo electrónico de los asistentes.

Si tienes el correo electrónico de los asistentes, siempre es buena idea enviar un correo electrónico con la documentación complementaria de tu charla, agradeciendo la atención prestada y dejándole tu contacto profesional.

Además de no abusar de los datos pormenorizados, algo que suele agradecer el público es que les contemos historias; pensemos que, desde los albores de la humanidad, los humanos nos hemos trasmitido información muy valiosa los unos a los otros en forma de cuentos y leyendas, desde El Cantar de Gilgamesh a los cuentos de los Hermanos Grimm, las modernas novelas o las obras de Homero. Las mejores historias que podemos compartir con nuestro público son las personales, las que nos han sucedido personalmente, o de las que hemos sido testigos de excepción. Las historias personales relacionadas con el tema de nuestra charla permiten que el público empatice con nosotros y le encuentre aplicabilidad a lo que exponemos.

 

Clave 7: Gestiona el tiempo que tienes

El uso del tiempo es fundamental. Ajustarte al tiempo disponible hace que demuestres con hechos de que, además de dominar la materia de tu charla o ponencia, eres un buen orador/a profesional. Da igual si el orador u oradora anterior se retrasó y te ha comido parte del tiempo (bueno, sí que importa, pero tienes que adaptarte a la situación): no debes, a su vez, coger tiempo del siguiente orador.

Tampoco es buena idea “comprimir”, sin más, el contenido de tu charla. Antes de subir a la tarima, es mejor tener muy presente de qué partes de tu charla podrías prescindir, en caso necesario, y en cuáles podrías detenerte más.

Es importante tener dos o tres hitos en tu discurso que te permitan verificar cómo vas de tiempo; es decir, identifica dos o tres momentos clave de tu discurso, repartidos a lo largo del tiempo, y asígnales una hora, así podrás ir comprobando cómo vas con el ritmo de la charla. Para ello, por supuesto, debes tener un reloj visible. Es mejor que ese reloj no esté en tu muñeca, porque el público te verá mirándolo, y transmitirás la impresión de querer irte. En vez de eso, si no hay un reloj de pared visible, pon tu reloj al lado de tu portátil, tableta o papeles.

Uno de los errores más comunes en la gestión del tiempo de una charla es alargar excesivamente la introducción inicial, lo que deja poco tiempo para el desarrollo del tema y casi nada para la conclusión final, que es un momento clave. Podemos estropear un discurso si nos comemos todo el tiempo de la intervención y hacemos un cierre precipitado; en vez de eso, es preferible no entrar tan en profundidad en aspectos secundarios del desarrollo del tema, y dedicarle el tiempo necesario a nuestra conclusión final.

 

Clave 8: Prepara una buena conclusión

Como comentamos en el primer post, es necesario que el público se vuelva su casa u oficina con una conclusión, un para qué de tu exposición. Cuando pase el tiempo, el público no se acordará de todo el contenido de nuestra charla, sino de algunos elementos concretos, y la conclusión final es el elemento fundamental que deberían llevarse de recuerdo.

En Psicología se habla de los efectos de primacía y de recencia; esto es, la investigación científica de la memoria estableció, desde hace décadas, que lo que más recordamos de cualquier elemento son el inicio y el final, mientras se desdibuja el recuerdo de los elementos intermedios.

Lo ideal es que la conclusión final tenga conexión con la pregunta, el dato o la anécdota que utilizamos en la apertura para captar la atención del público; de esta manera, la charla se estructura de manera “circular”, lo que le da una impresión de orden.

Una buena forma de concluir es proponer al público algún cambio en sus vidas que les reporte beneficio. No se trata de retar con grandes cambios, sino de un pequeño cambio de hábitos que reporte, a ellos mismo, a la sociedad, al medioambiente, etc. notables beneficios. Otra forma de concluir es proponer a la audiencia que, a partir de ahora, vean el tema de tu charla con una nueva perspectiva, o invitarlos a que sigan indagando en el mismo.

Sea la que sea la fórmula que elijamos para nuestra conclusión, la fórmula más recomendable para hacerla es una frase significativa y corta, una especie de eslogan sobre lo que hemos tratado.

Por supuesto, agradece al público y a la organización y deja tus datos para seguirte: tu web, blog y/o redes sociales.

 

Clave final: Utiliza la retroalimentación para mejorar

Siguiendo estas recomendaciones, tus presentaciones en público mejorarán con la práctica. Con la experiencia, tú mismo/a irás descubriendo de qué manera mejorar, siempre que tomes al público como tu mejor maestro en esta labor. Pide retroalimentación sincera a personas con las que tengas una relación de confianza, grábate y visualiza tus charlas para detectar aspectos a mejorar, y utiliza cuestionarios breves de valoración para que los rellene el público. Toda esa información te será muy útil para mejorar con cada charla que impartas.

 

Esto ha sido todo, esperamos que te haya gustado estos posts. Recuerda revisar, si no lo has hecho, el primer post de esta serie. No olvides que te ofrecemos el código de descuento blog-shine, por valor de 10 Euros, para el curso Habilidades comunicativas: el arte de hablar en público.