Presentar algún aspecto de nuestro trabajo delante de una audiencia se ha convertido en una competencia fundamental para casi cualquier persona. Con la eclosión de las redes sociales, las empresas han visto la necesidad de comunicar más y mejor a los distintos agentes: clientes, proveedores, colaboradores y, por supuesto, también dentro de la propia organización, al llamado cliente interno. Eso ha supuesto que se valore más entre los empleadores la capacidad de hablar en público; en el caso de los emprendedores, esta importancia se ve aumentada aún más: es clave saber vender y hablar de tu proyecto.

Por esta razón, desde Grupo Shinè queremos darte algunas claves que te den un marco para practicar, que es la clave fundamental para adquirir esta competencia. Si te interesa indagar más, recuerda que tenemos a tu disposición el curso Habilidades comunicativas: el arte de hablar en público  y, además, mediante este post te ofrecemos un cupón de 10 Euros de descuento (solamente tienes que usar el código blog-shine al matricularte).

¡VAMOS ALLÁ!

 

 Voy a preparar la improvisación del discurso de mañana (Winston Churchill)

Voy a preparar la improvisación del discurso de mañana (Winston Churchill)

Clave 1. La preparación previa no es todo, pero sí casi todo

Los profesionales son capaces de parecer espontáneos, que su discurso y las anécdotas que incluyen les salen sobre la marcha, pero realmente no es así; un buen discurso requiere de preparación concienzuda. Cuando ya adquieras práctica en hablar de un determinado tema, podrás permitirte ciertas licencias, pero incluso con ese grado de experiencia, dejar el discurso a la suerte de la improvisación es una muy mala idea.

 

Clave 2: El valor está en los que el público quiere saber.

Muchas personas enfocan el hablar en público como una manera de lucirse, de demostrar sus conocimientos y hacerse valer como profesional. Esto puede ser útil en algunos contextos muy concretos, como el académico, en un auditorio de personas muy motivadas por lo que vas a hablar, etc., pero no es el enfoque deseable en la mayoría de situaciones. En vez de centrarte en lo que tú sabes y quieres demostrar, te recomendamos que te centres en la pregunta ¿Qué le gustaría saber a este público?; es decir, de lo que conozco sobre este tema, ¿qué es lo que motiva a este público?, ¿qué repercusiones tiene para estas personas lo que voy a hablar?, ¿pueden aplicarlo a su vida cotidiana?

Evidentemente, para responder a estas preguntas de cara a enfocar nuestro discurso, es necesario conocer al público que vamos a tener enfrente. Si no lo conocemos, es buena idea preguntar a la organización sobre el perfil típico de nuestra audiencia: profesión, cargo que ocupan, edad, etc. Todo esto encaminado a responder a una pregunta: ¿qué ha motivado a la organización a invitarnos a hablar de este tema?  Si conocemos con detalle la motivación de los organizadores, podremos enfocar mejor nuestro discurso.

Aquí hay que hacer una advertencia, y es que en ocasiones, los organizadores no tienen un objetivo claro que quieren cubrir con tu presentación, sino que se quedan con el ambiguo queremos que la audiencia sepa más del tema. Si esto es así, tendrás que ir más allá de lo que te dice la organización y utilizar otros medios para clarificar qué le puede interesar a la audiencia del tema que vas a exponer. Un truco que utilizan muchos profesionales a la hora de enfocar un discurso es hacer una pequeña encuesta entre sus seguidores en redes sociales, o identificar en las mismas cuáles son los debates que se están generando entre los internautas sobre el tema en cuestión.

 

Clave 3: Capta la atención desde el primer minuto

No esperes a que la audiencia se vaya enganchando a tu ponencia poco a poco. Los oradores exitosos saben que es muy complicado conseguir la atención con esa estrategia. En vez de eso, capta el interés del público desde el primer minuto, y será mucho más fácil que tengan su mente presente en tu exposición, y no en sus teléfonos móviles. Para ello, puedes utilizar un dato sorprendente, una anécdota personal, una afirmación polémica (utiliza la polémica con cuidado, eso sí) o una conclusión que va en contra de la opinión general sobre tu tema.

Es ideal, además, que al final de tu ponencia vuelvas sobre esa afirmación inicial para, con lo que has explicado durante la ponencia, quede suficientemente argumentada. Imagínalo como “cerrar el círculo”: Afirmación soprendente -> argumentos en los que te apoyas -> recordatorio de la afirmación sorprendente.

 

Clave 4: Céntrate en un único mensaje principal

Durante la historia de la humanidad, los relatos nos han servido para conocer el mundo más allá de nuestra experiencia en primera persona, y los relatos giran en torno a un gran tema: los clásicos giran en torno al amor, la conquista de la libertad, una historia de superación de adversidades, la lucha del bien contra el mal, etc. En este sentido, planificar una intervención supone verla como un relato que debe tener una introducción, un desarrollo y una conclusión final, y esa conclusión final debe ser una, no tres o cuatro.

En muchas ocasiones, la conclusión relevante será que no hay datos claros sobre lo que expones, que hay que seguir investigando. Las exposiciones deben terminar con una conclusión, una moraleja utilizando el símil de los cuentos, así que es necesario hacerla explícita, y que luego el público se vuelva a su casa u oficina haciéndose preguntas sobre las implicaciones de dicha conclusión. Lo que no debemos permitir es que el público se vaya de nuestra exposición sin tener claro qué mensaje subyace a nuestra ponencia.

Para ello, sigamos un hilo conductor, desde el principio hasta el fin. Podemos hacer paréntesis en nuestro discurso, hablar de tres o cuatro ideas secundarias, pero la idea principal es mejor que sea única, o es probable que nuestro público se pierda por el camino.

A la hora de estructurar un discurso, hay estructuras típicas como las siguientes:

  • Deductiva: Se comienza con una idea general y se va aterrizando en sus implicaciones particulares, en hechos concretos.
  • Inductiva: Se parte de hechos concretos para ir construyendo una idea general sobre los mismos.
  • Cronológica: Se van introduciendo los distintos elementos según su aparición temporal.
  • Comparación: Se habla de dos perspectivas, dos productos o dos metodologías diferentes y se van comparando las características de una y de otra.
  • Transición: Se pone el enfoque en los avances que se han ido introduciendo en un tema hasta llegar al día de hoy.

La próxima semana, te daremos más claves para hablar en público. Esperamos que con éstas que te hemos presentado te hayamos trasmitido que hablar en público es, sobre todo, una cuestión de metodología. Hay muchas formas de enfocar un discurso, pero es necesaria una preparación sistemática para planearla y estructurarla. Si te interesa este tema, no olvides que te ofrecemos el código de descuento blog-shine, de 10 Euros, en nuestro curso Habilidades comunicativas: el arte de hablar en público que, además, está incluido en nuestro bono de 5 cursos.

 


ACTUALIZACIÓN

Ya hemos publicado la segunda parte de esta entrada aquí.