Los certificados inventados

¿Cómo saber que estamos ante un curso fraudulento?, ¿cómo evitar las estafas formativas? Desde siempre, el sector al que nos dedicamos ha sido atacado por intrusismo más o menos feroz, pero especialmente después de la pandemia de la COVID-19, el volumen se ha multiplicado, por muchas razones que no vamos a entrar a desgranar, pero una de las principales es evidente: muchas personas han descubierto que los negocios digitales son una oportunidad de empleo, por cuenta propia y por cuenta ajena y que, para ello, no es necesario ser una persona con conocimientos ultraespecializados en programación, sino que hay distintos roles profesionales en el ámbito.

Este auge de las profesiones digitales, de las cuales ya hemos publicado un post, se complementa con otros ámbitos en los que es posible generar ingresos y que han crecido en popularidad los últimos años como, por ejemplo, las criptomonedas y la tecnología blockchain.

Junto a este auge, ha proliferado una auténtica legión de supuestas escuelas que no cuentan con ningún tipo de acreditación al respecto, sino que son sociedades (a veces, incluso, personas autónomas) que solamente cuentan con una página web: ni aulas físicas, ni campus virtual, ni programación didáctica, ni nada por el estilo. Para evitar caer en estafas, en este primer post analizamos los datos a tener en cuenta en los certificados que emiten los distintos centros de formación privada, asociaciones, etc.

Cuando elegimos una formación, y pretendemos que la misma nos de acceso a una profesión, el primer punto a considerar es si dicha profesión está regulada o no en España; es decir, si la ley restringe quién puede ejercerla y qué formación debe tener para ello, además de otros requisitos legales (figurar inscrito en un registro, estar dado de alta en un colegio oficial, etc.). Si la profesión está regulada, los requisitos para ejercerla son públicos, así que acudamos, siempre, a las fuentes oficiales.

Distintas organizaciones poco éticas utilizan publicidad engañosa para hacer creer que sus estudios dan acceso a profesiones reguladas, y la sorpresa llega cuando la persona ha pagado un dineral, ha realizado la formación y, con su certificado en la mano, busca empleo en dicha ocupación. Los han engañado.

En muchas ocasiones, cuando la persona reclama a la empresa, ésta acude a la letra pequeña, a una cláusula perdida en sus condiciones de contratación, en la que se eximen de responsabilidad. No demos por perdido el dinero; este tipo de manipulaciones se pueden reclamar. Eso sí, lo mejor, en estos casos, es siempre prevenir, y asegurarnos bien antes de pagar nada.

Certificados emitidos por asociaciones

En algunas ocasiones, hay asociaciones o federaciones deportivas que ofertan formación, emitiendo el correspondiente certificado. Lo primero que hay que analizar es si esa formación se está ya impartiendo dentro de la oferta formativa oficial (en Centros de F.P. o como Certificados de Profesionalidad, por ejemplo) o si la asociación tiene el reconocimiento de ese curso en concreto por parte de una Administración Pública o una Universidad. Cuidado, es necesario asegurarse de que tienen el reconocimiento oficial de ese curso en concreto. Si tienes dudas, es preferible siempre pedir la normativa en la que se basa el reconocimiento. Si no te la facilitan o te buscan excusas, llama o escribe directamente a la Administración con la que dicen tener un acuerdo.

Es bastante sencillo crear una asociación en España, así que es necesario revisar la trayectoria y apoyos que tiene cualquiera con la que estemos valorando realizar una formación. Hay asociaciones serias, que llevan una trayectoria sólida, asociaciones emergentes, que nacen para responder a nuevas necesidades, y hay gente sin escrúpulos que crean una supuesta asociación como pantalla para lucrarse. Es importante buscar información antes de matricularnos en estos cursos y saber distinguir ante qué caso estamos, recordando que, en ausencia de un reconocimiento por parte de una Administración o Centro de Estudios reconocido, estos certificados carecen de cualquier validez oficial, y serán reconocidos en función de cada empleador.

Escuelas privadas

Hay una gran variedad desde Escuelas Privadas, desde las ya clásicas Escuelas de Negocios y otras con una larga trayectoria, como las que imparten cursos de formación para Tripulantes de Cabina de Pasajeros (TCP), pilotaje, formación marítima, o peluquería y estética, por ejemplo.

En ocasiones, las escuelas privadas lo que hacen es preparar al alumnado para que, posteriormente, se presenten a un examen oficial de una Administración Pública o de un Colegio Oficial. Esto hay que verificarlo previamente para evitar sorpresas desagradables a posteriori. No es lo mismo que te preparen para un examen oficial (a veces, eso tampoco lo hacen bien) que realizar una acción formativa que, al superarla, te habilite para una profesión. Profesiones a las que se accede tras un examen oficial son corredores de seguros, administradores de fincas, auditores de cuentas, etc. En todo caso, siempre es necesaria la citada prudencia, buscando información del acceso a la profesión en fuentes oficiales.

Certificados de idiomas

Sabemos que el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MERC) divide los niveles de comprensión de otra lengua europea en los niveles A, B, y C, cada uno con dos divisiones principales. Para acreditar la competencia en una de estas lenguas, hay una serie de exámenes que dependen de entidades de reconocido prestigio; en el caso del idioma inglés, la Universidad de Cambridge, la Universidad de Oxford o el Educational Testing Services de Estados Unidos. En otros idiomas tenemos el Instituto Goethe para el alemán, el Institut Français para el francés o la Società Dante Alighieri para el italiano, entre otros.

Cabe recordar que la institución, implantada en todo el territorio nacional, y que depende del Ministerio de Educación o de los Departamentos de las Comunidades Autónomas y, por tanto, tiene reconocimiento oficial es la red de Escuelas Oficiales de Idiomas, quienes realizan todos los años pruebas de nivel que acreditan de manera oficial nuestro dominio de una lengua.

Algunas empresas publicitan acciones formativas correspondientes a los niveles de estas lenguas, pero eso no significa que si superamos el curso obtengamos una acreditación oficial. En todo caso, siempre es necesario comprobar si el curso que pretendemos realizar incluye los derechos de examen de la certificación y, en su caso, a qué certificación en concreto aspiramos.

Certificados de profesionalidad

Los Certificados de Profesionalidad son una formación oficial, profesionalizante, regulada mediante Real Decreto, y para la que es necesario que el Servicio Público de Empleo autorice al centro a impartirlo. Algunas profesiones reguladas en España requieren de la obtención de un Certificado de Profesionalidad para su ejercicio, como la Atención a Personas Dependientes en Instituciones Sociales o el Transporte Sanitario, por ejemplo.

Algunas entidades que actúan de forma poco ética utilizan para sus cursos un nombre similar al de un certificado de profesionalidad, pero que no cuentan con reconocimiento oficial. Una de las primeras señales de alerta que debemos tener en cuenta es que el número de horas de estos cursos normalmente es mucho menor al del Certificado de Profesionalidad; asimismo, el temario de estos cursos no se corresponde con los que constituyen el certificado.

Pongamos un ejemplo de manera gráfica: A continuación, se puede ver un recorte del buscador oficial de Certificados de Profesionalidad sobre el Certificado de Profesionalidad ATENCIÓN SOCIOSANITARIA A PERSONAS DEPENDIENTES EN INSTITUCIONES SOCIALES (SSCS0208):

Recorte del buscador oficial de Certificados de Profesionalidad del SEPE

A continuación, mostramos un recorte de una entidad que ofrece un curso denominado Curso de Técnico en Atención Sociosanitaria en Instituciones Sociales:

Recorte de la página de un curso que induce a la confusión con el Certificado de Profesionalidad

Como vemos, el título del curso induce a la confusión; el número de horas no corresponde con las del certificado de profesionalidad y, por último, sobre el diploma Visado y Certificado, la propia empresa aclara, en un lugar recóndito de la página web, que sus cursos son de carácter privado y nuestros Diplomas están visados y certificados digitalmente. En resumen, utilizan las palabras Visado y Certificado para trasmitir oficialidad y rigurosidad, pero la letra pequeña confirma que es un diploma expedido por una empresa privada sin ningún tipo de reconocimiento de oficialidad.

El hecho de que existan cursos cien por cien privados, no reconocidos oficialmente, no solamente es legítimo, sino hasta positivo, ya que muchas veces el mercado de trabajo y sus necesidades van mucho más rápido que el propio sistema formativo oficial, por lo que la formación privada, como la que también ofrecemos en nuestro catálogo, permite llegar a necesidades específicas de cualificación y recualificación que no encuentran una respuesta en el sistema oficial. Lo poco ético es que se utilicen maniobras dudosas para que la persona no sepa exactamente en lo que se está matriculando. Ésta es una práctica con la que estamos totalmente en contra. Las personas tienen derecho a saber, de forma fehaciente y CLARA, en qué se matriculan y qué respaldo tiene el certificado.

Formación universitaria

En algunas otras ocasiones, algunas entidades llegan hasta a inventarse perfiles profesionales que, además, entran en conflicto directo con profesiones reguladas, como en el caso de algunos cursos que se publicitan con el nombre Curso de Auxiliar en Psicología. Bien, el Auxiliar en Psicología no existe, simple y llanamente; es un mero invento para vender un curso con la promesa velada de conseguir un empleo en la atención psicológica sin necesidad de realizar el Grado Oficial y el Máster Oficial posterior que habilita para la misma.

Además, para más confusión, en el apartado de requisitos de una de estas publicaciones dice, literalmente, lo siguiente: La persona que realiza este curso requiere ciertas cualidades personales y conocimientos específicos para detectar el origen y poder tratar los problemas psicológicos, ya sean: personales, familiares, de pareja, laborales, sociales, entre otros. Es decir, no solamente no se pide ningún requisito académico para acceder a la formación, sino que se deja entrever que la persona que lo termine podrá diagnosticar y tratar problemas psicológicos, lo cual es rotundamente falso.

Cualquier titulación universitaria debe estar respaldada por una Universidad reconocida dentro del territorio español; puede ser pública, privada o de la Iglesia Católica, pero siempre debe estar registrada en el Registro de Universidades, Centros y Títulos del Ministerio de Universidades. Cabe destacar que las universidades, dentro de su ámbito de competencias amparado por la ley, pueden organizar y/o certificar distintos cursos monográficos como títulos propios, así como títulos propios de Máster, Experto o Especialista. En este caso, la titulación que ofrecen no produce efectos académicos plenos, en el sentido de ser habilitantes para el ejercicio profesional de profesiones reguladas, sino que su valor y reconocimiento dependen de su adaptación a la demanda social, como bien explica la Universidad Complutense de Madrid en su página web.

Nuestros cursos certificados por la Universidad de Nebrija, por ejemplo, tienen este carácter, el de cursos propios, organizados por Grupo Shinè y certificados por la Universidad de Nebrija.


En definitiva, a la hora de elegir una formación, siempre recomendamos revisar la oficialidad de la misma acudiendo a la Administración Pública o Centro de Estudios Oficial correspondiente. Revisar las opiniones en internet del centro y del curso también ayudará, aunque debemos ser conscientes de lo subjetivos que son estas valoraciones y lo manipulables que pueden llegar a ser. Por último, una recomendación final: cuando tengamos dudas de la validez de una certificación, pidamos siempre contestación por correo electrónico: una conversación telefónica no grabada se la lleva el viento, pero una contestación por escrito puede ser presentada, en su caso, como prueba en una reclamación e, incluso, en una denuncia. Elijamos bien, la formación es algo muy serio.

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