En el primero de estos dos posts sobre cómo detectar estafas en ofertas de empleo hablamos de cinco claves para activar nuestras alertas ante una publicación. Hoy te ofrecemos otras cinco. Sobre estas recomendaciones, hay algo aún más importante, que es el pensamiento crítico cuando nos encontramos cualquier información en las redes. Las estrategias para engañarnos evolucionan, y se van haciendo más sofisticados o, simplemente, van cambiando de forma.

Aunque las estrategias cambien, los ganchos que utilizan suele tener características comunes. Los anuncios fraudulentos suelen cumplir con algunas de estas características:

  • Autoridad: Las ofertas fraudulentas suelen citar a empresas de reconocido prestigio, y a veces se señala a alguna persona relevante como fuente de la oferta (CEO, Director/a de Recursos Humanos, un empleado o empleada exitosa, etc.).
  • Consenso social: Técnica consistente en simular que muchas personas ya han enviado su candidatura, por lo que se están agotando nuestras oportunidades de entrar en el proceso.
  • Escasez: Muy utilizada en combinación con la anterior, consiste en hacernos ver la oferta como muy limitada, urgente, como una oportunidad que, si la dejas pasar, la pierdes para siempre. Éste es un fenómeno muy conocido por los profesionales del Marketing: en general, nos cuesta mucho dejar pasar las supuestas oportunidades que se nos presentan. Términos como últimas vacantes, urgente, etc. explotan la sensación de escasez.
  • Simpatía: Los estafadores pueden presentarnos un relato de alguien con unas características similares a quienes intentan captar; por ejemplo, si a quienes pretenden captar es a jóvenes sin experiencia, usarán una fotografía de alguien joven y le agreguen algo así como Pablo había terminado sus estudios y estaba desesperado por no encontrar trabajo sin experiencia, pero gracias a que entró en nuestra organización, se ha ido por fin a vivir con su pareja… En resumen, nos presentarán un relato de éxito con el cual el público al que va dirigida la oferta se puede ver reflejado.
  • Compromiso y coherencia: Los seres humanos tenemos la tendencia a vernos a nosotros mismos como coherentes. Esto se utiliza en ofertas de empleo con mensajes del tipo si eres una persona X (proactiva, emprendedora, etc.), no dejarás pasar esta oportunidad. Esta afirmación, aparentemente neutra, lleva a pensar en que su contraria es también válida; es decir, si no eres una persona proactiva o emprendedora, no te apuntarás a esta oferta. Y claro, en general nos gusta vernos como personas proactivas y emprendedoras.
  • Reciprocidad: En algunas ocasiones, nos invitarán a una masterclass gratuita, o nos invitarán a un evento presencial donde seremos agasajados, o nos harán algún tipo de premio. De esta forma, nos sentimos en deuda con la persona y la organización que nos ha entregado el obsequio.

Estos mecanismos son propuestos por el Profesor Robert Cialdini en su libro Influencia y, como se puede ver, son aplicables a numerosos campos, y no solamente a ofertas engañosas, sino que son principios explotados en el marketing y las ventas, a veces con un trasfondo ético, y otras veces no. Además de éste, otro libro que recomendamos para saber más acerca de cómo tomamos decisiones cotidianas es Pensar rápido, pensar despacio, del psicólogo Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman.

Ahora sí, seguimos con las estrategias concretas para detectar estafas en ofertas de empleo:

Contrasta la existencia de la empresa y de la oferta

Cómo detectar estafas en ofertas de empleo
Contrasta la existencia de la empresa

Tardamos muy poco en hacer una búsqueda en internet acerca de la empresa; si no encuentras información de la empresa, activa la señal de alerta de inmediato: ¿qué empresa, hoy en día, no tiene presencia en internet? Página web, fanpage en Facebook, perfil de Twitter, página en LinkedIn,… Si no hay nada de eso, la probabilidad de que sea una estafa es enorme. Actualmente, aunque la empresa esté en sus primeros pasos, lo normal es que tenga, como mínimo, una página parking con su logo, sus datos de contacto y un aviso de que la web está en construcción.

Observa cuál es el dominio de la página en la que se publicita la oferta: los dominios terminados en .es están regulados por la normativa española, .eu por la europea y .com, .org y .net, entre otros, por la ICANN. En muchos casos, las web fraudulentas tienen dominios diferentes a éstos, como por ejemplo .tk (extensión de dominio correspondiente a las Islas Tokelau).

Otro elemento de seguridad a tener en cuenta es que la página web siga el protocolo de seguridad HTTPS, algo que podemos saber si la página empieza por https:// en vez de por http:// y, además, en nuestro navegador verde aparece un candado verde o similar que nos informa de que esa web es segura. En la Oficina de Seguridad del Internauta podrás aprender más sobre navegación segura.

Como hemos visto, en muchas ocasiones, la empresa sí existe y es muy conocida, pero no la oferta de trabajo, así que una recomendación es ir a la página web oficial de la empresa y ver en su apartado de Empleo si efectivamente esa oferta que hemos visto está publicada. Si esa oferta no aparece, sospecha. Puedes escribir al correo electrónico del Departamento de Recursos Humanos y comprobar si la oferta es real; así, además, puedes aprovechar para hacer networking con la persona que te responda 😉

Si no hay requisitos para trabajar, no es una oferta, es una captación

Si no se pide experiencia, ni formación específica, ni ningún requisito más allá de las ganas, la conclusión es clara: quien sea que esté publicitando esa oferta quiere que el mayor número posible de personas se inscriban, lo que resulta altamente sospechoso: ¿quién querría lidiar con miles de candidatos sin hacer un cribado previo?, ¿qué criterios tendría esa persona para hacer una preselección? La respuesta es obvia: si no hay requisitos, no hay criba racional posible, así que lo siguiente que recibiremos seguramente será un correo electrónico o una llamada telefónica invitándonos a formar parte de una supuesta oportunidad exclusiva de negocio (recuerda la utilización del principio de la escasez que mencionamos antes).

Este tipo de estrategias suele ser muy habitual en los esquemas piramidales o también llamado Esquemas Ponzi, de los que el escándalo de Bernard Madoff de 2008 es un ejemplo claro. A raíz de la pandemia de la COVID-19 y de la incertidumbre sobre la marcha de la economía, a lo que se suma ahora el miedo a un déficit de suministros y de energía, las estafas piramidales vuelven a lucrarse ilícitamente con las esperanzas de las personas de tener un futuro tranquilo para sí y para los suyos.

Si te piden dinero por adelantado, activa tu alerta

En este tipo de estafas del que hablábamos en el punto anterior, el lucro se consigue con las aportaciones iniciales de los nuevos socios. Una vez que una persona, llamémosla María, capta a varios conocidos, tendrá acceso a parte de sus aportaciones iniciales, mientras que otra parte se la llevará quien captó en su momento a María, y así sucesivamente, hasta llegar a la cúspide de la pirámide (por eso el término estafa piramidal).

Existen modelos de negocio que podrían parecer estafas piramidales, pero que no lo son; simplemente, se entregan comisiones por captar a nuevos agentes, pero cuyo negocio principal es la venta de un producto o servicio determinado. La diferencia con una estafa piramidal es que, en este último caso, la mayoría de los ingresos proviene de la captación, y no de la venta de productos o servicios; es decir, en el caso de las empresas de marketing multinivel, los ingresos por captación de nuevos agentes es un extra, mientras que en las estafas piramidales es casi la única fuente de ingresos.

El peligro de una estafa piramidal es que, para que funcionase, el crecimiento de la pirámide debería ser infinito, algo que evidentemente no ocurre, por lo que en un determinado momento, no hay nuevos agentes que captar y, por tanto, quienes han hecho su aportación inicial la pierden sin posibilidad de recuperarla, cosa que, por supuesto, los delincuentes no te avisan de antemano.

Eso cuando hablamos de estafa piramidal, porque hay otros casos en los que la estafa es más simple: te prometen un kit de iniciación, una formación exclusiva, un acceso a la base de datos de clientes o lo que sea a cambio de esa aportación inicial y, llegado el momento, no recibes nada y la persona que te captó, la empresa y todo lo demás ha desaparecido, como pasó recientemente con el caso Cryptoeats, una estafa de manual.

Si te insisten en que traigas a tus amigos, probablemente estés ante una estafa piramidal

Después de lo dicho en puntos anteriores, no debe sorprender que los captadores de estas estafas te insistan en que hables con tus amigos sobre la existencia de esta «maravillosa oportunidad» de negocio. Este mecanismo utiliza los principios que mencionábamos antes del consenso social (si lo hace mi amigo y me dice que hay mucha gente metida, será que es bueno), de la simpatía (es más fácil que nos convenza de algo un amigo que un desconocido) y de la autoridad (en caso de que creamos que nuestro amigo es «experto» en la materia o, al menos, más experto que nosotros).

¿Es una oferta de trabajo o es una captación?
¿Es una oferta de trabajo o es una captación?

Nuestros amigos y familiares se verán comprometidos a apoyarnos en nuestra supuesta nueva aventura empresarial, por lo que estarán más predispuestos a abrir su cartera, especialmente si te ven entusiasmado o entusiasmada con las posibilidades que los estafadores se han encargado de convencerte que tienes.

En los cursos de capacitación inicial de estas estafas, el factor emocional es muy importante. Se encargan de hacerte sentir bien, especial, que estás formando parte de algo maravilloso, de hacer que recuperes finalmente la esperanza en un futuro mejor. Eso te convertirá, sin desearlo, en un mejor gancho para captar a tus familiares y amigos. Es más, muchas personas que han caído en estas redes inicialmente se niegan a aceptar que han sido estafados debido al enorme sentimiento de culpa que les genera haber involucrado a sus seres queridos.

Mucho cuidado con las ofertas de trabajos de ensueño en el extranjero

Cuando una oferta de empleo nos habla de condiciones extraordinarias para un puesto de trabajo en el extranjero, cabe preguntarse si en esa región no hay trabajadores cualificados para esa labor que, encima, dominarán el idioma. Por supuesto, el mercado laboral varía enormemente en cada país, y unas condiciones habituales en los países escandinavos puede sonar a las mil maravillas en España o en Latinoamérica, pero claro, hay que tener en cuenta el coste de la vida en esos lugares, así que no siempre una oferta idílica es sinónimo de estafa sino, simplemente, falta de información.

No obstante, hay datos que nos deben hacer sospechar: un salario absolutamente inflado y unas condiciones laborales desajustadas con respecto a lo habitual en el país de destino suponen una primera alerta. El hecho de que no sea necesario hablar el idioma del país de destino también es altamente sospechoso, a no ser que la oferta se refiera a trabajos manuales y, por lo tanto, de un nivel de cualificación bajo. Ahora bien, si es un oficio manual de bajo nivel de cualificación, ¿es coherente que te ofrezcan unas condiciones laborales de ensueño? No, evidentemente.

La tercera señal de alerta es que pidan un cierto dinero por adelantado, en concepto de gastos administrativos, gestión de documentación, alojamiento, etc. Probablemente, nos tendremos que despedir del dinero y del puesto de trabajo soñado.


Hasta aquí, nuestras entradas sobre cómo detectar estafas en ofertas de empleo. Puedes ver la primera en este enlace.

Recuerda que tienes más recomendaciones de búsqueda de empleo en nuestro curso

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