Ahora más que nunca, enseñar Mindfulness en el aula se ha convertido en una necesidad básica. 

Estamos estresados, preocupados y ansiosos a diario. Y queramos o no, eso se refleja en el desarrollo y aprendizaje de los niños. Ellos, al igual que nosotros, necesitan aprenden a procesar sus emociones, a desconectarse del ruido cotidiano y a permanecer por unos instantes en el momento presente.

Los cambios vertiginosos de la pandemia han dejado claro que necesitamos técnicas que disminuyan nuestros niveles de estrés y ansiedad y que puedan usarse fácilmente en la rutina diaria. Y si es desde una edad temprana, mejor.

 España experimentó un aumento de 168% en cuadros de ansiedad y un 89% en síntomas depresivos durante la pandemia.

 

¿Y si a los adultos de ahora nos hubieran enseñado a gestionar correctamente nuestras emociones desde pequeños?

Sin duda las estadísticas habrían sido diferentes.

 

¿Qué es el mindfulness y cuáles son sus objetivos? 

Mindfulness significa atención plena. Es una práctica que busca ayudarnos a estar presentes en el ahora y a experimentar plenamente la información y los estímulos que nos proporciona el ambiente. Además, estar consciente en el ahora brinda la oportunidad de trabajar la empatía, la concentración, el autoconcepto y las habilidades personales.

Desde luego, el Mindfulness se establece como uno de los grandes aliados de la educación y la crianza.

 

¿Qué beneficios presenta?

Múltiples estudios han demostrado la eficacia del Mindfulness a corto, medio y largo plazo. Y es que muchos de los beneficios se pueden experimentar nada más finalizada la primera práctica, de solo unos pocos minutos:

  • Mejora las habilidades sociales
  • Reduce la ansiedad general y la ansiedad a los exámenes
  • Regulación emocional efectiva
  • Más atención y concentración en las tareas
  • Niveles y severidad de la depresión más bajos
  • Mejora la empatía y la toma de perspectiva
  • Menos estrés y mejor regulación del mismo
  • Ayuda en desarrollar y entender el autoconcepto 
  • Mejora las habilidades técnicas como la planificación y el pensamiento estratégico 

 

¿Cómo implemento el Mindfulness en el aula?

Aunque puedas empezar a implementarlo poco a poco con tus alumnos y por tu cuenta, lo ideal sería buscar el apoyo de la dirección, el resto del profesorado y de los padres. Sumergir a los estudiantes en un entorno que aboga por la práctica del Mindfulness es crucial para que se sientan integrados en la práctica y, además, poder llevarla a cabo tanto dentro como fuera del aula.

👉Nuestra recomendación: familiarízate con diferentes ejercicios del mindfulness y ponlos en práctica en tu día a día. Pues, es más fácil enseñar algo que se controla y se haya experimentado personalmente. Además, podrás aprender qué técnicas son las más adecuadas para tus alumnos y cómo las aplicarías en el entorno que tienes a tu disposición. Luego, podrás proponerlo en la junta directiva del colegio.

No olvides buscar la ayuda y apoyo del personal del colegio especializado en conducta humana y aprendizaje: los psicólogos y los pedagogos. Pueden orientarte, enseñarte y darte consejos sobre el uso correcto del Mindfulness, así como, convertirse en un aliado importante e imprescindible a la hora de proponer la implementación general en el colegio.

👉Recomendación: empieza a implementarlo poco a poco. Unos 3-5 minutos al día son suficientes, incluso si no se realiza todos los días. Lo importante es empezar siempre a la misma hora para poder crear un hábito en los niños. Así, el tiempo más popular es justamente después de la merienda, aprovechando el Mindfulness como estrategia para ayudar al alumnado a volver a concentrarse.

 

 

  • Mindfulness a través de la respiración

Con la ansiedad y el estrés solemos respirar de manera superficial y no llegamos a llenar del todo los pulmones y el diafragma. Para la práctica del Mindfulness a través de la respiración, posiciona una de tus manos sobre el diafragma y concéntrate en el flujo del aire y la posterior expansión. Puedes contar hasta mientras inhalas, y luego más hasta que exhales.

Para practicarlo con los alumnos, pídeles que se imaginen que están inflando un globo que se expande cada vez que cogen aire.

 

  • Mindfulness a través de experiencias sensoriales

Aprendemos a través de nuestros sentidos y también podemos utilizarlos para mejorar la concentración y la relajación desde el Mindfulness.

Para trabajar con el sonido utiliza diferentes audios que no se suelen encontrar en su día a día: las olas del océano, la lluvia, el canto de los pájaros, etc.

El olfato se puede desarrollar con actividades participativas como por ejemplo ‘la colección de tarros’. Cada uno traerá olores conocidos: canela, chocolate, palomitas. La idea es que los niños adivinen el olor con los ojos tapados.

En cuanto al tacto, se puede experimentar con diferentes objetos del aula (o de fuera) como un libro, una pelota, o bien, materiales menos comunes como el slime, la espuma de afeitar y el play-doh.

 

  • Mindfulness a través de la imaginación guiada

Tal y como el nombre indica, esta técnica ayudará al desarrollo de la imaginación, pero también a la consolidación de conocimientos. Úsala una vez acabado un tema o módulo impartido y guía al alumnado, paso por paso, por los lugares necesarios para afianzar lo aprendido.

Ejemplo: si la última lección fue sobre la vida silvestre, guíalos a través de una montaña. Pregúntales, mientras mantienen los ojos cerrados, sobre qué animales o qué vegetales están viendo y qué características presenta cada uno. Por último, una vez acabada la práctica, pueden proseguir con un ejercicio de dibujo donde plasmar lo que cada uno ha llegado a imaginarse.

 

  • Mindfulness a través del movimiento

El movimiento es algo básico y necesario en nuestras vidas. Estamos programados para movernos, correr, saltar, estirarnos… Y es que una gran parte del aprendizaje proviene de todas esas acciones.

Plantéate realizar ejercicios básicos de yoga en el aula. Es el ejercicio perfecto que ayudará al alumnado a desconectar y relajarse, mientras sigue activo y aprende. La posición del guerrero, la postura del perro o del árbol, son poses sencillas que se pueden implementar en una rutina rápida de 5 minutos en el aula.

 

Ejemplo de ejercicio (paso por paso) 

Te dejamos aquí un ejercicio muy fácil de practicar con tu alumnado y que podrá servirte para dar los primeros pasos hacia el Mindfulness: ‘El ritmo de tu corazón’.

  1. Empieza este ejercicio con tres respiraciones profundas mientras estén sentados.
  2. Los alumnos ponen sus dedos o su mano sobre el lugar donde pueden sentir su pulso: sobre su corazón, su cuello o la muñeca.
  3. Pídeles que cierren sus ojos y pregúntales cómo de rápido va su corazón.
  4. Motívales para que piensen en su estado de ánimo actual y si su ritmo de corazón está relacionado con esa emoción.
  5. Pídeles que se levanten, abran los ojos y salten 10 veces.
  6. El alumnado vuelve a sentarse y vuelve a notar su pulso, comprobando si ha habido cambios.
  7. Podrían quedarse así, sentados, y con los ojos cerrados a la espera de que su pulso vuelva a la normalidad.

 

¿Alguna vez has hecho algún ejercicio de Mindfulness en tu día a día?

 

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